AÑO I NÚMERO 6, EDICIÓN DIGITAL
Con este número, Quimati cumple su primer aniversario, hecho que nos llena de satisfacción, orgullo, felicidad. Con la revista que nos ha sido dada, también cumplimos con un propósito irrenunciable: divulgar y difundir contenidos que incentiven la educación y el desarrollo humano. Nos damos un abrazo y felicitamos al mismo
tiempo, el camino no ha sido fácil, no obstante, tenemos claro el horizonte y excedencia de constancia en el objetivo. Gracias por acompañarnos en este primer aniversario.
Juan Romero Aranzolo expone, como él lo llama, el lado B, de la atención a víctimas. Texto interesante en el que pone el acento en una realidad “que no se ve” y que no forma parte de la mirada central en estos procesos, no obstante, tienen una relevancia crucial, particularmente en resaltar la necesidad de humanizar esta importante
tarea, tanto en la práctica del profesional, como en la forma de asumir a la víctima, desmarcándola de un dato, de una cifra, poniendo el acento en el lugar que como persona le corresponde.
Raúl Reducindo Vázquez, terapeuta familiar presenta un artículo en el cual ejemplifica una teoría psicológica construida en la escuela de Milán para la intervención con grupos familiares, con un caso de intervención real en el que formó parte del equipo terapéutico. Se expone de manera sucinta algunas hipótesis emergentes de este paradigma de tratamiento, así como líneas generales de la metodología.
Lizbeth Zanella Pedrera, a propósito de la celebración del día del abuelo, nos escribe una muy bonita e inteligente narrativa sobre el valor de la vejez en la sociedad contemporánea. Hace un llamado a tomar conciencia sobre lo que significa ser un adulto mayor con el irrenunciable propósito de atender, reconocer, proteger y asistir a este sector de la población.
Alejandra Ríos, diseñadora gráfica de profesión y profesional del desarrollo humano, nos ofrece una extraordinaria reflexión sobre el diseño de productos que de lo artesanal pasaron a ser parte de la producción en serie, como causa y efecto del consumismo, provocando que la disciplina del diseño gráfico sistemáticamente se haya apartado de las necesidades humanas fundamentales.
Llega a su tercera y última parte la reflexión antropológica sobre el consuelo y el llanto. Interesante texto de Juan Araujo. En esta ocasión se amplía un panorama histórico sobre el consuelo que viene de la mano con el desarrollo del cristianismo, a modo de contrapeso del llanto, visto como un acto de auto entrega a sí mismo.
Francisco Ortiz Pardo nos obsequia un sensible, profundo e inteligente artículo en el que el sentido de vivir, el proceso de llegar a la meta, nos lo cuenta de una manera en que la complejidad de la vida, la pone a nuestro lado, junto a la piel y la vida cotidiana, misma que matiza rutinas, encuentros, desencuentros, dolores, alegrías, vínculos que precisamente hacen que la vida haya valido la pena.
Se expone la pintura la chica ebria, realizada por el pintor Damian Andrade Galindo, quien al mismo tiempo expresa los lugares de producción, basado en el poema del mismo nombre del poeta Efraín Huerta.
De nueva cuenta agradecemos profundamente a colaboradores, equipo editorial, amigos, suscriptores, que nos hayan acompañado este primer año. Con un trabajo arduo y feliz, estaremos presentando algunos cambios gráficos pensando en nuestros queridos lectores.


